Carta al Miedo

«Querido miedo, sé que estás aquí por algún motivo que aún no he podido descubrir. También sé que tienes dos caras. Una, la que puede servirme y otra la que me paraliza y me está fastidiando de forma considerable.

Y después de un tiempo, más largo del que me hubiera gustado, he tomado la decisión de que no vas a seguir marcando mi vida.

Como estás ahí no tengo más remedio que hacerte frente. Y sabes? Ahora te miro de otra forma. Porque cuando aparecías me limitabas el juicio. Y no me daba cuenta de cuan absurdo puedes llegar a ser. Pero eso ha cambiado. Ya sé que no va a ser posible erradicarte pero ya sabes, «si no puedes con tu enemigo únete a él».

Asi que ahora te miro de frente y te reto a que me des razones para que «te siga». Y si no son suficientes, no me paralizarás, porque ya he decidido que hasta aquí llegó tu momento.»

Todo lo que siempre has querido está al otro lado del miedo.